
El año pasado me pareció que tenía que bajar un poco de peso. Estaba yendo intermitentemente a un gimnasio pero no obtenía muchos resultados, así que en octubre fui a una nutricionista, con miedo de que me dijera “esto es para GORDOS, tomatelás”. Pero no, me dio una rutina estricta (nada de excepciones ni “día libre” ni cosas por el estilo), y me dijo que hiciera bicicleta fija con cambios de ritmos, todo lo que pudiera.
Así que seguí la dieta y hacía 1 hora y media de bicicleta fija, 2 o 3 veces por semana. En tres meses bajé 7 Kg.
Un día, medio harto ya de la bici, se me ocurrió cambiar media hora por correr, trotaba y hacía piques. Me cansó mucho pero dije ¡epa, esto me gusta! Así que seguí corriendo, en pista o en cinta, agregando de a poquito cada vez más distancia y velocidad.
En mayo de este año se me ocurrió anotarme en la carrera de 10K de Carolina Herrera. Nunca había participado en nada semejante, así que mis objetivos eran, en primer lugar, llegar, y en segundo, hacer menos de 1 hora. No tenía nadie a quien preguntarle pero ese me parecía un tiempo decente. Hice 46:15. ¡No lo podía creer! ¡Estaba eufórico!
A principios de agosto corrí la Reerun 10K de Reebok, no mejoré el tiempo (había demasiada gente que esquivar), pero terminé con más resto. Y a la salida me dieron un folleto en el que me enteré que habían maratón y media maratón de Buenos Aires. ¿Llegaré a 21K? Parece mucho. Pero bueno, me anoté, busqué info en internet acerca de cómo entrenar, y estuve un mes agregando distancia a lo que hacía en cinta.
Hoy corrí los 21K en 1 hora 45 minutos, y terminé enterito. :)